miércoles, 8 de agosto de 2018

La muerte está sentada en la fila de atrás.

Fecha original 26/05/2010

Repentinamente llega a tí el golpe final que asegura tus sospechas más obscuras. Te volteas y ves tras de tí un sinnúmero de evidencias que confirman tus más terribles miedos. El viento lo sabe, el atardecer también. Y te lo dicen en un susurro continuo que te recorre en forma de frío y se posa en lo más hondo de tu corazón. Cada palabra, cada mirada, cada suspiro huele a tristeza. Luchas por ignorar todos esos indicios pero es imposible: la muerte está sentada en la fila de atrás, esperando el momento exacto en el cual sorprenderte con que ya hizo su trabajo y se fue. Miras el cielo y te preguntas si el tiempo sigue pasando o se detuvo al igual que todo tu mundo. Te la pasas viendo las luces prenderse, apagarse y parpadear, hasta que esperas lentamente a que se fundan en la espera. Recorres con la mirada los aromas de indecisión y duda que hay en el aire. Te preguntas si ya es hora. O si todo sigue igual. Si vale la pena algo. Si volverás a sonreír alguna vez. Si esto es un sueño. Si es real. Y a falta de respuesta a todas tus preguntas, aparece el suave bamboleo de una bata blanca que va y viene en ciclos interminables. La duda es insoportable y los minutos asechan con más fuerza cada vez. Bajas la mirada y descubres que tú lo sabes, al igual que todos; pero lo negarás hasta el final, hasta que la muerte se haga presente e imposible de ignorar.


Esto lo escribí el día en que mi abuelo murió. El 15 de febrero del año pasado. El día más difícil de mi vida. Lo extraño muchísimo y todos los días pienso en él.

La muerte está sentada en la fila de atrás.

Fecha original 26/05/2010 Repentinamente llega a tí el golpe final que asegura tus sospechas más obscuras. Te volteas y ves tras de tí un...