Mi corazón palpita de emoción al recordar la noche anterior.
Río, pues nunca pensé estar en tus brazos ni en tu mirada otra vez.
Me siento segura, pues se que aunque no lo hice, lo logré.
La confusión reina terriblemente en la atmósfera, pero aún la contrarresta la felicidad, una felicidad que me embriaga y me transporta a la galaxia más lejana y hermosa del universo.
Sólo puedo pensar en ti.
Ya había olvidado esta felicidad.
Sé que esta sensación de bienestar no será eterna, y sin embargo me siento bien pues se que nadie más esta sintiendo esto justo ahora.
Todos me miran desde lejos con envidia y recelo, o al menos eso parece, no lo sé, es parte de mi confusa realidad.
¿Qué puedo esperar después del mejor día de mi vida?
Aun no lo se.
Sólo se que pasó y que la noche convirtió todo un una historia galáctica.
Me encuentro flotando por el universo a tu lado.
Y todo fue tan intenso que el sol quedó opacado por la luz que despedían nuestros cuerpos.
Tu boca fue el combustible y tus manos tenían todos sus movimientos perfectamente planeados.
Esta odisea espacial será inolvidable; y si se me olvida, siempre me quedará grabada una sonrisa en la mirada que reflejará lo que sentí esa noche.
El viento roza mi piel e imagino tus ojos recorriéndome suavemente.
No puedo dejar de recordarte y de sentir esto.
Se que para ti habrá muchas más, pero se que nadie ocupará mi lugar, así que no me preocupo.
Porque se que en ti quedó grabado mi recuerdo de vapor que emerge por las noche e invade tus pensamientos intoxicando el aire con mi recuerdo.
No me entristece estar lejos de ti, pues ya nunca podremos alejarnos ni si quiera un año luz.
Estamos más cerca de lo que pensamos.
Ya no me preocupa la distancia después de lo que pasó.
Mi prioridad ya no eres tú, pues ya obtuve lo que quería de ti: escuchar esas dos palabras... y me gustó más de lo que esperaba.
Ahora solo me preocupo por conservar en la memoria nuestra explosión y no olvidar tu calor.
Me siento perfecta y es por tu culpa, pues así me hiciste sentir.
Las piezas de mi corazón han sanado y sorprendentemente se ha restaurado hasta llegar a su posición original, ya no me duele más.
Ahora late con más intensidad y me siento más viva que nunca. Me siento feliz.
Estoy entrando en un trance y pierdo poco a poco el conocimiento... comienzo a soñar con tu recuerdo y me gusta esta sensación de emoción.
Te veo reflejado en las manchas de lluvia que hay debajo del abismo y reconosco el aroma de tu amor.
¡Huele a vida!