miércoles, 31 de marzo de 2010

¿A qué se parece el amor?

¿A qué se parece el amor?


A la risa de una niña que corre.





A la primera flor de primavera.





Al sonido de la playa por la noche.





A los dientes de león.





A una tarde comiendo dulces.






A una foto que le tomas a escondidas.






A tu libreta de la secundaria.






A la luna al amanecer.






A un vestido sin estrenar.






A un amanecer






A una canción que se repite por coincidencia muchas veces en tu iPod.






A un paquete nuevo de cigarros.






A una calle mojada.






A las marcas de tus dedos después de tocar guitarra.







Al olor de hotcakes con mermelada.






Al ladrido de tu perro cuando llegas a casa.





A las 7 de la mañana de un 6 de enero.






A una carta de amor con faltas de ortografía.






Al piquete de una abeja (porque también duele).




A una banda inglesa.





A una pelicula de Kubrick.







A una burbuja de jabón...





...pero sobre todo se parece a ti,


porque tú eres el amor.

Certeza


Se fue caminando por la mojada calle desierta, encendió el primer cigarrillo entre sus finos y fríos dedos, mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos verdes y el nudo en su garganta se apretaba aún más. Decidió que caminaría un par de calles más y esperaría hasta el segundo cigarrillo para soltar el dolor que habitaba en su alma y dejarlo recorrer su cuerpo, mientras la tristeza la invadía a cada paso, experimentando esa sensación de invasión ya conocida y frecuente en los últimos días. 
Se dejó caer en una de las bancas del parque, mientras encendía el siguiente cigarro. Las campanas de la iglesia anunciaron misa de siete. Sabía que tenía una hora antes de verse obligada a regresar a casa para evitar la mirada de los extraños que tanto detestaba. 
Miró hacia el cielo mientras sentía el viento helado rozando su piel. Como acababa de llover, sólo veía un sucio gris amenazante. 
Y, en ese momento, se terminó la farsa que aparentaba. Recordó cómo minutos antes la desesperación había estado a punto de destruirla, a causa de la terrible certeza que le habían proporcionado ciertas lineas de un  polvoso libro que hacía tiempo no abría, (unas lineas que un mes antes no hubieran significado nada). 
El dolor volvió a golpearla. Y entonces recordó la razón de por qué estaba ahí: lo había perdido. Lo había perdido y ahora había sido para siempre.





domingo, 28 de marzo de 2010

Arcoiris en el cuerpo

Eres la brisa que se escapa suavemente con el rumor del viento, desde mi fuente, en un medio día de otoño. Te quedas plasmado en el piso, que en realidad es mi corazón, y sólo te logras borrar por momentos después de muchas horas de sol, aunque siempre regresan más gotas de ti. A pesar de que parecen manchas sin forma sobre el pavimento, en realidad son recuerdos que refuerzas sobre mi gastado corazón.

El arcoiris que creas cuando el sol atraviesa tus estado líquido me hace recordar la sensación que me provocabas tiempo atrás, era como sentir un arcoiris recorriéndome todo el cuerpo e invadiendo cada pensamiento de un color diferente.

El ocaso llega con su rutinal sopor y una paloma blanca que atraviesa el cielo hacia un árbol protector me recuerda las distancias que viajé sólo para estar protegida entre tus brazos.

No sé cómo lo haces pero regresas a mí con cada rayo de sol y eso comienza a fatigarme. Es como si te viera en un espejo infinito, en lugar de que estuviera el cielo: subo la mirada y me encuentro debajo de todos aquellos momentos que pasamos juntos, una película proyectada en la curva pantalla azul. Y me pregunto si era heroína o villana.

Todo es cuestión de apreciación.

Hace poco eras tú el héroe, pero la vida dio tantas vueltas hasta que te devolvió el papel de villano. O tal vez siempre lo fuiste y no me daba cuenta hasta que te sorprendí en una desnudez de alma total, y me deslumbró tu maldad.

La muerte está sentada en la fila de atrás.

Fecha original 26/05/2010 Repentinamente llega a tí el golpe final que asegura tus sospechas más obscuras. Te volteas y ves tras de tí un...