miércoles, 8 de agosto de 2018

Helena


Fecha original 02/05/2010
Las nubes son un rompecabezas incomprendible e infinito, el cielo se cubre de estrellas formando una constelación con su nombre. Despliega sus alas ya que por fin han sanado después de mucho tiempo y cigarros. El mar canta una canción muda y ella empieza a recordar el olor de las rozas marchitas disolviéndose en la atmósfera. La luna la mira desde dentro de su cráneo, y las galaxias más lejanas vienen a contemplar su esplendor. Se refugia en su castillo invisible mientras se pone su corona transparente. Aquí nada puede lastimarla. Conversa suavemente con el viento y se ríe del sonido de los árboles que hay en su jardín. Se toma una copa de vino mientras contempla el infinito lleno de miel de colores en forma de mariposas electrónicas. La naturaleza la cobija en su cama hecha de helechos, cuando despierta ya ha salido la mañana con 3 soles y despega otra vez en busca de más historias que contarles a los poetas embriagados de locura. Toca suavemente las mandarinas satelitales y su olor penetra en su piel. Cae la tarde y toma el té con las ninfas y con las musas. Todo es perfecto. Y por la noche se tira sobre las rocas líquidas que hay junto al río de plata. Ella es la belleza hecha mujer.

La muerte está sentada en la fila de atrás.

Fecha original 26/05/2010 Repentinamente llega a tí el golpe final que asegura tus sospechas más obscuras. Te volteas y ves tras de tí un...