Escribo porque soy buena escribir. Algunos son buenos para amanecer sin cruda o para stalkear a sus ex novios. Y yo, yo soy buena para escribir. Más bien, creo que soy buena para querer escribir, que no es lo mismo, pero con eso me basta por ahora.
Escribo porque leo y porque me gusta cómo escriben los escritores a quienes leo. Me gusta cómo me toman de la mano con sus narraciones, para llevarme a través de los lugares y las circunstancias; cómo me presentan con sus personajes y cómo poco a poco los voy conociendo y ellos a mí; cómo hacen que la historia tenga tantos giros y enredos y que al final sepa que no podía terminar de otra manera. Escribo porque los escritores que me gustan me animan a escribir.
Con todo lo que me pasa, me ha pasado o quiero que me pase, me dan ganas de escribir. Y lo mismo sucede con lo que me cuentan, con lo que escucho que se cuenta y hasta con lo que no se quiere contar. Todo lo que siento en películas, en canciones, en viajes y en libros me ayuda a complementar situaciones o pensamientos de mis personajes y de sus circunstancias.
Escribo porque hay muchas historias que me piden que las cuente, amantes que me piden que los reencuentre, anécdotas que me piden que las haga ocurrir, villanos que me piden que los haga malos y lugares que me piden que los haga existir.
Escribo porque es fácil para mí, porque las ideas fluyen de mis dedos como si tocara un piano en el que cada tecla fuera una palabra, y cada canción una historia que se cuenta sola. Aunque a veces la melodía toma un ritmo y una velocidad distintos e inesperados.
Escribo porque me gusta inventar nuevos finales, nuevos comienzos, nuevos intermedios. Al escribir el infinito de posibilidades es más infinito. Y de toda esa vasta gama de caminos, puedo ir, regresar o no volver; o incluso empezar de nuevo y recorrerlos de una manera distinta.
Escribo porque tengo cosas que contar y porque lo que escribo también tiene cosas que contar de mí.
Soy una escritora-soñadora. A veces sueño que escribo y otras escribo que sueño. Hablo francés e inglés. Me gustan los finales inesperados y los capuccinos dulces.
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