viernes, 28 de octubre de 2011

ES POSIBLE QUE ALGUN DIA REGRESE

Muy posible,
de hecho diría que es obligatorio.
Es increíble que en el último lugar que me hubiera imaginado
me sintiera tan yo, tan plena, tan feliz.
Y no puedo creer que ahora lo extrañe,
después de tanto tiempo,
después de tantos momentos buenos que he tenido aquí.
Pero no es igual.
Allá es un sueño
y a la vez es algo tan simple.
Extraño la niebla, el cielo gris, el frío y la briza, las montañas verdes, las paredes largas y los libros ordenados.
Extraño la familiaridad que me daba
y al mismo tiempo no quiero recordar los malos momentos,
los tristes,
que fueron muchísimos y que al mismo tiempo son parte de la atmósfera.
Extraño amanecer ahí y sentir el frío helado que empiezas a percibir tan pronto despierta tu cuerpo.
Extraño las caminatas largas y la incertidumbre de la hora de la comida.
Extraño las pláticas y las películas tan diferentes a las de aquí.
Extraño la música y la percepción de la vida.
Quisiera mañana amanecer en un colchón en el piso y vestirme rápido para salir a ver las montañas desde las escaleras.
Y escuchar el ruido de los animales y del pueblo que poco a poco despierta como un animal salvaje en su hábitat natural.
Me gusta imaginar que estoy ahí.
Que doblo la calle y que veo al cielo desde mi chamarra calientita.
Me gusta pensar que regresaré algún día y que nadie me va a reconocer.
Me gusta imaginar que voy al bosque, al río y que me fundo con la naturaleza.
Quiero regresar sin que nadie sepa.
Sin que nadie me vea.
Y volver a vivir algunas cosas con sólo pasar por las calles o con ver desde afuera las casas o lugares con quien estuve.
Recordar e imaginar las personas con las que estuve y reír al pensar que ellos no saben que yo me acuerdo de todo.
Es un lugar mágico y me gusta. Y me gusta más quien soy ahí.

La muerte está sentada en la fila de atrás.

Fecha original 26/05/2010 Repentinamente llega a tí el golpe final que asegura tus sospechas más obscuras. Te volteas y ves tras de tí un...