Suéltame de tu corazón.
Suéltame a la felicidad.
Voy estar bien sin ti.
Sólo suéltame y jamás voltees a verme.
Se que mi felicidad te dolerá igual o más de lo que me dolió la tuya.
Pero ahora solo quiero que me sueltes,
y me liberes de la prisión que algunas vez nuestras almas construyeron juntas.